Fidel, otro de los muertos que nunca mueren

Nov 26 • América Latina y el Caribe, Cuba • 885 Views • No Comments on Fidel, otro de los muertos que nunca mueren

(berriak-news/Ingo Niebel) “El día que me muera de verdad nadie se los va a creer” dijo Fidel Castro a Fernando Ravsberg y a otros periodistas cuando los recibía a finales de los 90 en el Palacio de la Revolución.

Aquella frase me ha llegado a la mente cuando después de levantarme he visto en el teléfono móvil el “breaking news” de que el comandante en jefe de la Revolución cubana ha fallecido. Como de costumbre he puesto la radio. En el noticiario del canal alemán WDR2 confirman el fallecimiento haciendo referencia a la intervención del presidente cubano Raúl Castro en la TV cubana, en la que informó de la muerte de su hermano mayor. Acto seguido el presentador alemán pone una grabación de Fidel en la que dice supuestamente las palabras arriba mencionadas para añadir acto: “Ahora pueden creerse la noticia de la muerte de Fidel Castro, porque WDR2 la confirma”.

No sé si la coletilla es de mal gusto o que el presentador ha querido hacerse el gracioso y le salido mal. sonrío porque una vez más Fidel ha ganado a los medios occidentales que no saben cómo reaccionar ante tal acontecimiento. Pienso que la muerte de Fidel será en todo caso un hecho médico pero nada más porque este revolucionario es de los muertos que nunca mueren. En Alemania no se suele utilizar esta expresión. Por eso es una de las muchas cosas que los centroeuropeos de nacionalidad alemana podemos aprender de Cuba. Por un momento me paro a pensar en los familiares y en los amigos más cercanos de Fidel que a partir de ahora tienen que vivir con su ausencia física. No es fácil aceptar el vacuo que deja una persona cuando se va para siempre. Pienso que el arte no consiste en llenarlo, porque es imposible, sino saber vivir con ello, pero eso es que cada uno tiene que decidir por sí mismo.

Sí, pienso que Fidel es de los muertos que nunca se mueren porque no sólo sigue vivo en sus obras, discursos y aquellas frases célebres que hasta los medios de comunicación tradicionales están repitiendo hoy en sus páginas web. No ha muerto políticamente porque sigue vivo en la Revolución cubana y en aquellas que han protagonizado los otros pueblos del ALBA.

Fidel Castro y Hugo Chávez inauguran la Feria Internacional de Libro en La Habana (2006). (c) Ingo Niebel

Fidel Castro y Hugo Chávez inauguran la Feria Internacional de Libro en La Habana (2006). (c) Ingo Niebel

Junto con Hugo Chávez, el ya fallecido Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, forjó primero el eje Caracas-La Habana y luego lo convirtió en el motor que posibilitó a los países de América Latina y del Caribe de iniciar su proceso de emanciparse de la hegemonía que EEUU ejercía sobre el mal llamado “patio trasero”. Así han nacido el ALBA, la UNASUR y CELAC, así se explica cómo Cuba pudo romper el aislamiento político al que Washington le tenía sometida durante décadas. La normalización de las relaciones políticas con EEUU es también una victoria, quizás la última, de Fidel sobre aquel Estado que no ha parado en medios para liquidarle a él y a la Revolución cubana. Los logros de esta última en educación, sanidad y también en autodefensa contra la injerencia desde fuera han ayudado a Venezuela y Bolivia, Nicaragua y Ecuador a emprender sus propias revoluciones para solucionar sus principales problemas internos que se habían agraviado por las recetas neoliberales importados desde fuera.

En Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa y las miles y miles de personas que sostienen las correspondientes revoluciones ha podido ver como se ha hecho realidad otra de sus célebres frases: “No hay independencia ni hay revolución sin el socialismo y sin la solidaridad internacional”. El denominador común de Fidel con todos ellos es que juntos han mostrado – y sobre todo a los sábelo-todo-mejor del norte – que otro mundo es posible y encima cómo.

Sin duda alguna, Washington ha aprendido de sus errores tácticos del pasado. Por eso su estrategia de reconquista está dando ciertos resultados en la región. Quizás Fidel nos recordaría ahora de nuevo que “no se puede estar en guerra y de fiesta”. A parte de las palabras, imágenes y hechos que dejaron Fidel y Chávez lo que les diferencia de otros políticos es que eran congruentes con lo que decían y hacían. Este coherencia es algo especial que sobre todo en el hemisferio norte se echa mucho de menos, ante todo en un momento cuando se nos acerca una ola derechista bastante fuerte.

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